el final de la cuenta atrás

brain

¿Sabes cuántas veces nuestro cerebro nos ha saboteado? Cuanto más avanza la neurociencia y más experimentos sociales realizamos, más perplejos nos quedamos, o por lo menos yo, de lo irracional de nuestras decisiones. Al final, el dicho de que el enemigo lo tenemos en casa es una gran verdad.

Freud se quedó corto tipificando los tipos de Yo que albergamos, incluso creo que si Robert L. Stevenson viviera, nos ofrecería una estremecedora 2ª parte tipo Dr.Jekyll, Mr.Hyde, Mrs Hyde & others more. Nos encanta tener todo bien ordenado, las tarjetas de invitados en su plato respectivo, los cubiertos para el primer plato, para el segundo… y de repente aparecen los no-invitados, esos que de improviso se suman a tu party ¡Vaya! y entonces, ¿qué hacemos?.

La ventaja de ser coach es que no tengo que responder a la pregunta…yo sólo las hago. Esto me recuerda mi  duro aprendizaje paternal. Mi padre era como aquel villano de Batman: Enigma, pregunta que le hacía, pregunta que me devolvía. Uffffffff! Mi madre se pone de los nervios todavía. Seguramente Sócrates tuvo que tener un padre muy parecido al mío. Intentaré no hacer como mi padre y daros alguna pista.

Al cerebro le tienes que dar alpiste, es una máxima, de lo contrario, la fiesta se la monta él por su cuenta y puede acabar muy mal. Respuestas concisas y concretas. Lo bueno del cerebro, es que en la toma de decisiones, cuando queremos pasar al control, nosotros también le podemos hacer, lo que yo llamo, un Ocean’s Eleven. ¿Recordáis la película de estafadores con estilo donde cada uno sabe a la perfección que el engaño forma parte del juego.? Al cerebro hay que engañarle porque sencillamente no podemos jugarle con las mismas cartas. No podemos tratar de ganar a alguien que no conocemos lo suficiente.

Conocernos a nosotros mismos es para mí, una de las leyes más ciertas que intento aplicar cada día, cual la ley de la gravedad. Esperar que las cosas caigan por sí solas, esperar que vengan al recate… Ayer volvía a ver por 3ª vez una de las películas más fascinantes que toca de pleno muchos de los temas que comento en mi blog, Gravity del mexicano Alfonso Cuarón, os la recomiendo. Hay un instante donde el protagonista, veterano astronauta, le dice a su novata compañera: Suelta Lastre, Suelta…

El cerebro sigue siendo un gran misterio, un cirujano me lo decía este verano tras operar a mi madre, el cerebro es la última frontera, el cerebro es vago por naturaleza me dice mi coach Enric Solanes, el cerebro es un previsible irracional según Dan Ariely. Al final, no ,me cabe otra que pensar,   el cerebro es un mother fu****

Pero admito que me encanta poder seguir jugando con él cada mañana, acostarlo derrotado y seguir explorando su fascinante universo (la mayoría de días me gana a los puntos). ¿Estás preparado para el próximo viaje? 3,2,1,…BRAIN!!!

eres mi realidad intangible

realidad intangible

Espero con deseo ese coffe compartido, ese sónar de sonidos de una noche de verano, ese vermut del domingo, ese mercadillo de recuerdos revendidos, ese pedido online de un impulso repentino, ese partido codificado en un bar con amigos espontáneos, ese viaje improvisado en un suspiro embarcado, ese Indy apasionado por el arca encontrado…cuántos momentos deseados.

Todos esos deseos son imaginados, visualizados y proyectados en un tiempo más o menos cercano, el cerebro funciona así, las neuronas son autopistas o caminos no asfaltados, sin señalizar todavía o seguras autovías de tantas veces recorridas. Necesitamos lo conocido, nos da seguridad, certeza, nos alienta al éxito, es alcanzable porque está a la vuelta de la esquina, da igual si la esquina no era aquella…está a la vuelta. Seguimos viajando, unos explorando, otros en movimiento.

Escuchaba el otro día que estar en movimiento no significa que hagamos camino, hacer ruido no es estar en compañía, decir te quiero no es saber qué flores te gustan, llamar a tu puerta no quiere decir que te busquen, que haya fiesta de cumpleaños no quiere decir que te guste el pastel, que te digan qué listo eres, qué guapo eres, qué imprescindible eres no quiere decir nada aunque te miren a los ojos…Bette Davis lo sabía hacer muy bien. Esa realidad tangible es maravillosa, ¡la quiero! es la que da sentido a esas neuronas, a ese inconsciente, a ese thinking without thinking.

Pero no me dejaré engañar una vez más, como dijo el poeta alemán: estamos más estrechamente ligado a lo invisible que a lo visible (Novalis). El poeta, el psicólogo, el artista, el terapeuta, el músico, el coach, todos buscan, todos quiere tocar la realidad intangible, la que no vemos ni de cerca, ni de lejos, la que no se construye con piezas de lego. No es una musa imposible, tampoco son 4 neuronas de pasarela, pero sin duda, no las vemos a la primera, ni están a la vuelta de la esquina…recuerdas?

La realidad intangible me pone, es seductora y provocadora, es una locura de experiencia, sin promesas con GPS, pero que al final de la ruta te lo da todo. Jugar con ella es creatividad, convertir autopistas en caminos secundarios, en senderos de leyendas becquerianas, evitar señalizarlas para una próxima vez no es tarea fácil, siempre queremos repetir, pero es increíble llegar al final, todos lo hemos hecho, lo sé, unos más que otros.

No hay final del recorrido, es un camino líquido, y volvemos a empezar en busca de otra realidad…ésa que el rey Midas no pudo tocar…la realidad intangible.