cómo reconocer al jefe snake

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Como dicen por aquí en Inglaterra, mi jefe es un snake. Y es que ni te enteras, es como una de esas secuencias bélicas donde vemos a un soldado perder un miembro y cree seguir disparando. Mi ingenuidad con este tipo de jefes sigue siendo, a veces, de P3 pero qué le vamos hacer. Sigo confiando en los humanos que creen ser líderes pero que luego se me revelan mediocres (me gusta mucho este término).

Trataremos en este post de dar unas pautas, quizá algunas te suenen y otras despierten tu curiosidad, como siempre digo, este no es un artículo PlayGround ni nada dogmático a seguir, tan sólo son mis experiencias y la de mis amigos:

cómo reconocer a un jefe snake

1-SONRISA SIBILINA  

Un snake tipo sonríe y vuelve a sonreír. Tiene la capacidad de decirte que eres un troncho mareo con tal elegancia que apenas te darás cuenta. Son profesionales de lo que en coaching se llama feedback sandwich. Es decir, cuando queremos decir algo negativo sobre el individuo lo precedes y lo cierras con algo positivo. El snake, a su manera, quizá muy torpemente o sin tanta mandanga…te lo soltará pero con una gran sonrisa.

2- SNAKE IS FAKE

Nada es real, todo es apariencia. Tienes un jefe aka fake que su mejor sesión es la incoherencia entre lo que dice y lo que hace. Para eso no hace falta ser ni jefe ni nada parecido, porque tener a alguien así en un cargo de responsabilidad es cargarse la felicidad laboral de todo un departamento. Recuerda que esa incoherencia se delata con el body language: puede decir A pero su cuerpo, sin embargo, te dirá B. Por ejemplo, antes que hablábamos sobre la sonrisa: si no hay arrugas alrededor de los ojos es sonrisa fake.

3- WOW!!

Un elogio gratuito, una palmadita innecesaria, una sonrisa a destiempo…todo tipo de señales que nuestro cerebro detecta a priori como estímulos complacientes pero que carecen de emoción.

¡Alerta! El jefe snake está moviendo la cola, algo quiere, algo busca y tú eres su presa. La preparación del terreno es fundamental para poder cazar a su presa. Es cuestión de encontrar la mínima excusa y expresar ese elogio tan extraño como el último capítulo de la serie Black Mirror.

4- PUERTA DE SERVICIO

Prefiere usar la puerta de servicio, la retaguardia. Sólo reclama para él la puerta principal para recibir elogios y aplausos. Cuando detecta el conflicto en situaciones de crisis aparece tarde y por detrás. El snake nunca va de cara.

El snake no lleva airbag porque nunca invadirá tu carril de frente . 

El jefe snake es polite, precisamente porque no puede perder la compostura y hace gala de esos falsos cordialismos. No es un eneatipo visceral, mantendrá siempre la sonrisa.

5- LABORAL VS PERSONAL

Da igual si le das pie o no, da igual si tú iniciaste la conversación o si le formulaste previamente una pregunta de tipo personal.  Tu jefe snake no sabe separar lo personal de lo laboral, cruza la línea porque, simplemente, para él no existe.

Formular comentarios sobre tu forma de vestir, sobre tu relación de pareja o cualquier aspecto sobre tu ideología o sexualidad, es lo que yo llamo:

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Ni tú se lo has pedido, ni nada de lo que te diga será ecológico. Ahora es el momento de actuar, de trabajar los aspectos de tu inteligencia emocional para que no se vean dañados. Hay que protegerse, y tu primera línea de defensa eres tú. ¡Actúa!

6- HOUDINIS

Tienen la gran virtud de desaparecer en los momentos de crisis y reaparecer cuando las aguas vuelven a su cauce. Huelen la tensión dramática de la escena y rápidamente desaparecen.

Son actores de reparto creyéndose protagonistas.

Es un claro síntoma de anti-iderazgo, o de liderazgo antiguo, dejarle toda la responsabilidad a los cargos intermedios. No quiero que se me entienda que un buen líder es el que resuelve todo, mientras los otros observan…¡No! Un buen líder debe compartir, asumir su protagonismo pero dejando espacio, invitando a su equipo a que participe del juego, aunque no sea del agrado de nadie.

7- EMPATÍA CERO

John Bowly, psicoanalista inglés del Trinity College de  Cambridge, descubrió que según el tipo de apego entre el bebé y sus progenitores, y en especial la madre, alcanzarías un mayor o menor grado de empatía en el futuro. Así, sabemos que los niños que han sufrido maltrato o abandono tienden a desconfiar de los demás. Es la llamada teoría del apego.

Quiero recordar que uno puede ser líder haciendo gala de un gran carisma, de una gran oratoria, etc. todo enmascarando esa gran inseguridad, de ahí que no afronten los conflictos de cara. No estamos diciendo que un jefe snake no sepa relacionarse con los demás, incluso puede ser el cachondo de las cenas de Navidad, lo que estamos diciendo ( y por favor, que se me entienda que hablo en general y no dogmatizo) es que

no sabe entender las emociones de los demás porque no es capaz de imaginar las consecuencias.

8- AVERSIÓN

De todas la emociones, la aversión hacia algo o alguien es una de las más primitivas. El origen de esta emoción se remonta como un instinto de protección ante las epidemias, era un reacción física que con la civilización hemos trasladado hacia lo moral, es decir, hacia aquellos que consideramos tóxicos.

De hecho, cuando estamos en un espacio muy cerrado, en un ascensor por ejemplo, aparece el primate humano y el olor es lo primero que nos alerta de una posible amenaza.

Sentir aversión por nuestro jefe snake, no quiere decir que no se duche, quiere decir que su comportamiento no es de tu agrado llegando incluso a que lo relaciones con todo aquello que no huele bien.

9- POWER DISTANCE

¿Cuál es la percepción que tienen los trabajadores sobre su jefe y viceversa?. No es fácil contestarla, pero es un tema, realmente, apasionante. El juego de los espejos sociales es tan engañoso como la luz que los refleja.

Pero lo que sí podemos decir, es que una de las variables, es esa distancia, mayor o menor, según establezca tu jefe en función de su cargo y de sus cualidades como persona; es el power distance.

A mayor cargo en el organigrama laboral, más difícil será reducir esa distancia con el personal de menor responsabilidad. Al jefe snake se le reconoce porque aumenta voluntariamente esa power distance, magnificándola más de lo que sería en realidad. Es una de mis constataciones más evidentes, estamos hablando del ego. Sobrealimentarlo acaba con nuestra dieta de humildad.  

10- NO NEWS, BAD NEWS

Todos conocéis el aforismo inglés no news, good news .Pues eso es precisamente lo que piensa un jefe snake. Es casi imposible tener un feedback real de tu equipo si, como decíamos sobre el power distance, estás en tu torre marfil. Todo el mundo te hará creer que no hay problemas, que no hay nada que mejorar. La comunicación siempre es bidireccional, y autoengañarse es la primera línea editorial de ese periódico que no publicará nunca nada que no sea rosa.

Al jefe snake no le interesan las ideas, prefiere hablar sobre las personas…es más fácil la crítica que el análisis.

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¿te gusta la navidad?

Xmas 2015 Navidad

Me gusta la Navidad, me gustan sus colores y sus sonidos, me gusta esa sensación de que todo es más amable, todo es más natural. Es como si el tiempo se parase, pendientes por una sola vez, de las agujas de un gran reloj marcando los cuartos y sin tener que correr de un lado para otro…a lo sumo, el más rezagado con sus uvas de la cocina al salón.

Es un tiempo de cerrar inventarios, de hacer recuento y de mirar atrás pensando si mereció la pena aquello o si volveríamos a repetir aquello otro. La Navidad, pese a su consumismo líquido que todo lo engulle, sigue siendo más moderado en toda una gran ciudad como Barcelona que ese monstruo americanizado como es Londres.

Me gusta la Navidad, me gusta volver de otro país extranjero y sentirme como los protagonistas de los típicos anuncios de turrones españoles donde todos se emocionaban ante la vuelta del hijo pródigo. Ahora ya sé lo fuerte que puede a llegar a ser el abrazo de una madre.

Cómo valoro ahora a los amigos, cómo valoro ahora los partidos del viernes, cómo valoro ahora la ruta de las tapas, el café de las tardes tontas…La Navidad es mi mejor exfoliante, me abre todos los poros de la piel. Me regenera y me da luz…me gusta la Navidad.

La Navidad es el McGuffin de la #emoción, hashtag perfecto que te lleva a todos, bueno a casi todos, Mr. Scrooge se quedaría fuera…a priori. Emoción para vender, emoción para juntarnos con toda la familia, emoción para felicitar a unos y a otros, a los que tenemos en mente y a los que tenemos un poco olvidados. Es cierto, que la emoción navideña puede ser de envoltorio de El Corte Inglés, pero en líneas generales es real, es sincera e independientemente de tus creencias religiosas, el único que debe ser responsable de esa emoción eres tú.

Sigamos compartiendo la emoción con un brindis eterno que nos sirva para recordar, mientras nos miramos a los ojos, que la Navidad nos pertenece, que no nos la arrebaten monopolios de consumo ni fantasmas del pasado, que sigamos brindando por muchas emociones más.

¡Feliz entrada de año 2016 my friends!

eres mi realidad intangible

realidad intangible

Espero con deseo ese coffe compartido, ese sónar de sonidos de una noche de verano, ese vermut del domingo, ese mercadillo de recuerdos revendidos, ese pedido online de un impulso repentino, ese partido codificado en un bar con amigos espontáneos, ese viaje improvisado en un suspiro embarcado, ese Indy apasionado por el arca encontrado…cuántos momentos deseados.

Todos esos deseos son imaginados, visualizados y proyectados en un tiempo más o menos cercano, el cerebro funciona así, las neuronas son autopistas o caminos no asfaltados, sin señalizar todavía o seguras autovías de tantas veces recorridas. Necesitamos lo conocido, nos da seguridad, certeza, nos alienta al éxito, es alcanzable porque está a la vuelta de la esquina, da igual si la esquina no era aquella…está a la vuelta. Seguimos viajando, unos explorando, otros en movimiento.

Escuchaba el otro día que estar en movimiento no significa que hagamos camino, hacer ruido no es estar en compañía, decir te quiero no es saber qué flores te gustan, llamar a tu puerta no quiere decir que te busquen, que haya fiesta de cumpleaños no quiere decir que te guste el pastel, que te digan qué listo eres, qué guapo eres, qué imprescindible eres no quiere decir nada aunque te miren a los ojos…Bette Davis lo sabía hacer muy bien. Esa realidad tangible es maravillosa, ¡la quiero! es la que da sentido a esas neuronas, a ese inconsciente, a ese thinking without thinking.

Pero no me dejaré engañar una vez más, como dijo el poeta alemán: estamos más estrechamente ligado a lo invisible que a lo visible (Novalis). El poeta, el psicólogo, el artista, el terapeuta, el músico, el coach, todos buscan, todos quiere tocar la realidad intangible, la que no vemos ni de cerca, ni de lejos, la que no se construye con piezas de lego. No es una musa imposible, tampoco son 4 neuronas de pasarela, pero sin duda, no las vemos a la primera, ni están a la vuelta de la esquina…recuerdas?

La realidad intangible me pone, es seductora y provocadora, es una locura de experiencia, sin promesas con GPS, pero que al final de la ruta te lo da todo. Jugar con ella es creatividad, convertir autopistas en caminos secundarios, en senderos de leyendas becquerianas, evitar señalizarlas para una próxima vez no es tarea fácil, siempre queremos repetir, pero es increíble llegar al final, todos lo hemos hecho, lo sé, unos más que otros.

No hay final del recorrido, es un camino líquido, y volvemos a empezar en busca de otra realidad…ésa que el rey Midas no pudo tocar…la realidad intangible.